La Crónica del Whisky
El Origen del Whisky Japonés
Historia

El Origen del Whisky Japonés

Por La Redacción de La Crónica del Whisky · Historia · 7 min de lectura · 15 de enero de 2025

La historia del whisky japonés comienza en 1918, cuando un joven químico llamado Masataka Taketsuru fue enviado a Escocia por la empresa Settsu Shuzo para estudiar las técnicas de destilación en su lugar de origen. Taketsuru se matriculó en la Universidad de Glasgow, trabajó en destilerías como Longmorn, Bo'ness y Hazelburn, y se casó con Rita Cowan, una escocesa que le acompañaría durante toda su vida.

A su regreso a Japón en 1920, Taketsuru traía consigo cuadernos detallados con procedimientos, temperaturas de fermentación, perfiles de destilación y notas sobre la selección de barricas. Aquel conocimiento constituyó la base técnica sobre la que se edificó toda una nueva tradición.

Yamazaki y el primer whisky japonés

En 1923, el empresario Shinjiro Torii, fundador de la actual Suntory, contrató a Taketsuru para dirigir la construcción de la primera destilería de whisky de malta de Japón. El emplazamiento elegido fue Yamazaki, entre Kioto y Osaka, en un valle con excelente calidad de agua y microclima favorable. La primera producción se completó en 1924 y el primer whisky comercial, el Suntory Shirofuda, salió al mercado en 1929.

La ruptura y la fundación de Nikka

Torii y Taketsuru diferían en cuanto al perfil que debía tener el whisky japonés. Torii buscaba una expresión suave y accesible al paladar japonés, mientras que Taketsuru defendía la fidelidad al modelo escocés. En 1934, Taketsuru fundó su propia compañía en Yoichi, en la isla septentrional de Hokkaido, una región elegida precisamente por su parecido climático con Escocia. Aquella empresa se convertiría más tarde en Nikka Whisky.

Un estilo propio

Durante el siglo XX, el whisky japonés desarrolló progresivamente una identidad propia caracterizada por la búsqueda del equilibrio, la elegancia y la sutileza. Las destilerías japonesas produjeron internamente todos los perfiles necesarios para sus mezclas, sin recurrir al intercambio entre productores habitual en Escocia, lo que dio lugar a instalaciones extraordinariamente diversas.

Reconocimiento internacional

El reconocimiento global llegó a partir del año 2000, cuando distintos whiskies japoneses comenzaron a obtener las máximas puntuaciones en competiciones internacionales, superando a expresiones consagradas del canon escocés. Este éxito coincidió con la difusión mundial de la cultura japonesa y transformó al whisky japonés en una categoría plenamente autónoma.

Hoy, Japón cuenta con una veintena de destilerías activas y una legislación específica que, desde 2021, define de forma estricta lo que puede llevar la denominación «Japanese Whisky».